Contenido no disponible

Disculpa, pero este contenido no está disponible en tu región.Descubre mucho más del fascinante mundo de Discovery haciendo clic aquí

Lecciones de la selva y la naturaleza con Frank Cuesta

Aventura
Lecciones de la selva y la naturaleza con Frank Cuesta
Aventura
Lecciones de la selva y la naturaleza con Frank Cuesta
©Discovery/Difusión

Es el herpetólogo más famoso de la televisión y sigue eligiendo a la serpiente como su animal preferido, incluso luego de quedar en coma dos veces por su veneno. Conoce de cerca a este loco amante de la naturaleza.

La vida de Frank Cuesta es todo menos ordinaria. Este extenista devenido en herpetólogo ha construido una mágica relación con la naturaleza y los animales tras recorrer los puntos más remotos del mundo (desde Tailandia al Amazonas), convertirse en budista y tratar serpientes con la misma naturalidad que a un inofensivo hamster.

Su experiencia y su travesía por el Amazonas, documentada en su programa Wild Frank, lo han convertido un referente del increíble mundo de la selva, donde durmió alrededor de 800 noches. 

¿Tentado con su estilo de vida? Antes de armar la mochila, aprende aquí las mejores lecciones de este aventurero.

Poseer sangre fría

Dos comas por picaduras de serpientes y sigue siendo su animal preferido. Es sólo otro ejemplo de Frank Cuesta, el hombre que no dudó un segundo en aparentar su propia muerte al encontrarse con un tigre en la mitad de la selva para conservar su vida.

“No es saber lo que hay que hacer, es tener la sangre fría para hacerlo”, aconseja el experto que se creó la fama de temperamental con sus palabrotas, aunque ha demostrado en más de una ocasión la habilidad para pensar racionalmente sin la adrenalina en contra.

Luchar por los derechos de los animales

El aventurero es miembro de la Asociación de Guardianes de Animales de Tailandia, ha desmantelado organizaciones mafiosas que trafican distintas especies y asegura que comprometerse con los animales no se hace únicamente a través de una página web o Facebook: es necesario involucrarse seriamente. Y “No sólo con perros y gatos”, aclara, es necesario pensar en todo tipo de especies amenazadas y entender que “los animales salvajes no son ni mascotas ni animales de compañía”. 

En este sentido,  Cuesta asegura que el animal al que más le teme, por su capacidad de destrucción, es nada más y nada menos que el ser humano.

Aprender observando

“Mirando es cómo se aprende”, afirma el aventurero. Oriundo de España, actualmente se encuentra instalado en Tailandia donde se convirtió a la religión budista y encontró un paradisíaco país que le maravilla.

El camino personal que trazó le enseñó que el mejor método es la observación y siempre es necesario respetar reglas: al mantener la barrera de seguridad de los animales, uno se asegura que no le hagan daño, sostiene.

Conocer nuevas culturas

Al adentrarse en nuevos territorios fuera de las grandes ciudades, Frank tuvo la oportunidad de conocer comunidades indígenas cuyo casi único contacto ha sido con la bella naturaleza -como los Sateré Mawé y los Dessanas del Amazonas-.

La lección que Frank da en el programa, y que él mismo aplica para su vida, es incorporar las costumbres nuevas de quien lo hospeda. Desde dolorosos rituales chamánicos a pescar de forma tradicional o comer y dormir a la par de los pueblos autóctonos, Frank olvida sus prejuicios y pretende convertirse en uno más de la tribu.

Amigarse con la naturaleza

“Por qué vas a estar limpio en un sitio que está sucio”, se pregunta Frank y asegura que en su valija llevaba solamente dos camisetas, dos pantalones y cuatro pares de medias. El equipo de duchas portátiles, confiesa, sólo lo utilizaba la producción.

“Tocar cualquier ser vivo es una gozada”, expresa Frank, sin tapujos y con su particular forma de hablar. Para este hombre, que lo suban a un avión hacia un lugar donde hay “bichos” y que pueda hacer “lo que se le da la gana” no es trabajar y hasta pagaría para vivir una experiencia comparable.

Seguro que Frank Cuenca lleva un estilo de vida que no es apto para todos los estómagos ni para todos los corazones, sin embargo, su amor por la naturaleza es tal que es imposible no contagiarse.

¿Qué opinas de la filosofía de este aventurero? ¿Te animarías a vivir en la selva como él?

Comentarios Ver más comentarios