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Encontrar a los ‘cinco grandes’ mamíferos del continente africano siguiendo las huellas del explorador Livingstone es el objetivo que se plantea Frank Cuesta.

TRAS LOS PASOS DE LIVINGSTONE

La Abadía de Westminster de Londres será el punto de partida de la nueva aventura de Frank. En este conocido templo londinense se encuentran enterrado David Livingstone, junto a otras ilustres personalidades británicas como Charles Dickens, Isaac Newton o Charles Darwin, entre otros. No obstante, el corazón del explorador descansa en el pequeño poblado de Chitambo (Zambia), lugar en el que vivió, murió y dejó su alma.

La vida de Livingston es un ejemplo a seguir para cualquier apasionado de la naturaleza en estado salvaje. Por eso Frank recorrerá los 30.000 kilómetros que separan Europa del centro y sur de África y atravesará Namibia, Zambia, Botswana y Zimbawe a pie, en helicóptero, barco, canoa, coches todo terreno, carro de burros y en casi cualquier medio de transporte disponible para seguir sus pasos.

En su camino se cruzarán más de 50 especies animales, entre las que encontramos jirafas, leones, elefantes e hipopótamos, así como las tribus que acogieron al popular médico y misionero de Glasgow, para conocer su cultura y ritos y vivir experiencias increíbles junto a ellos y llegar a convertirse en la versión 2.0 del Doctor Livingstone.

UNA SEGUNDA TEMPORADA LLENA DE IMPREVISTOS

Después de disfrutar de la primera temporada de ‘Wild Frank’ en Discovery, ya sabemos que no todas las aproximaciones a los animales concluirán como él espera. La primera serpiente que se encontrará, un ejemplar de escupidora, le arrojará repetidas veces su veneno, con tan mala suerte que una gota ponzoñosa acabará por impregnar una pequeña herida de su mano, que resultará entumecida y permanecerá dormida durante varias horas. También recibirá un zarpazo de un leopardo y comprobará en sus propias carnes los rigores climáticos del inverno africano, que cada mañana le hará tiritar cuando salga, siempre en pantalón corto y zapatillas, en busca de animales. Los vehículos con tracción total en los que recorrerá África también sufrirán las inclemencias del irregular terreno: pinchazos, reventones de rueda y averías estarán a la orden del día y convertirán a Frank en un experto cambiando ruedas.

Sin embargo, nuestro aventurero favorito no sólo lo pasará mal con los vehículos, con el tiempo y con animales tan peligrosos como la mamba negra, con la que tendrá  un arriesgado encuentro, sino con otros, aparentemente más pacíficos, pero capaces de poner en peligro la integridad de toda la expedición. Es el caso de unos elefantes que le obligarán a dejar de rodar y huir al ponerse nerviosos y encararse con el equipo o de una jirafa que estará a punto de aplastarle a pisotones cuando se tumbe en el suelo para explicar curiosidades sobre unos búfalos.

Otra muestra del particular estilo de Frank a la hora de investigar a sus amados animales es la nueva forma de estudio que ha desarrollado en África: probar el sabor de su “caca”. En esta aventura ha probado  heces de león, de vaca, de elefante e incluso de la peligrosa mamba negra, entre otros.

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